El nerviosismo que se ha apoderado de la derecha latinoamericana con la “normalización” de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha desatado una serie de manifestaciones que asombran por la impunidad con que se desfigura la realidad.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pareciera obstinarse en marchar ineluctablemente hacia un gran descalabro en la séptima Cumbre de las Américas (CA), a celebrarse en Panamá los días 10 y 11 de abril de 2015.
Primera conclusión: el bloque de 33 países que componen la Celac –Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños– quedó fortalecido tras la reunión de Panamá. Una imagen puede dar cuenta de esto: tras escuchar a Raúl Castro, y antes de que hablaran Cristina Fernández de Kirchner y Nicolás Maduro, Obama se retiró de la plenaria de Jefes de Estado, en una actitud muy cuestionable. Esta imagen, que algunos analistas conservadores buscaron hacer pasar como una derrota de los países de la Unasur, supone más bien lo contrario: EE.UU.
La apertura en julio de 2015 de la embajada de Cuba en EE.UU. y el inicio oficial del proceso de normalización de relaciones entre los dos países a fines de 2014 han sido posibles gracias a la conjunción de diversas razones: de orden doméstico, económico y geopolítico. Todo esto ha configurado un escenario inédito y marca una tendencia que difícilmente va a poder ser revertida, independientemente de los posibles cambios que se puedan dar en los Ejecutivos de ambos países.
Su vida marcó una época en la historia de América Latina, la época de la lucha armada por la justicia social y la independencia nacional. Una época que a nivel mundial se llamó guerra fría, por el enfrentamiento entre las superpotencias Estados Unidos y la Unión Soviética, y en la que no había otra posibilidad en la zona de influencia de alguno de los superpoderes que tomar las armas para luchar por el cambio social.
La muerte de Fidel Castro ha dado lugar –en algunos grandes medios– a la difusión de cantidad de infamias contra el Comandante cubano. Eso me ha dolido. Sabido es que lo conocí bien. Y he decidido, por tanto, aportar mi testimonio personal. Un intelectual coherente debe denunciar las injusticias. Empezando por las de su propio país.
ENTREVISTA a Sergio González embajador de Cuba en el Perú
“Enviamos a nuestros médicos por solidaridad y porque estamos en la capacidad de hacerlo” Así resume Sergio González, embajador de Cuba en el Perú, la decisión de su gobierno de destinar a una brigada de 23 profesionales en salud para brindar atención médica en las zonas afectadas por los desastres producidos en los últimos meses, que han dejado más de 100 muertos y un millón de personas damnificadas.
Hace 25 años, las votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas rechazan el autoritario bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, con la solitaria posición favorable del país norteamericano y su aliado Israel. El año pasado, con el gobierno de Barack Obama, la tendencia continuaba con una abstención discreta de la Casa Blanca, pero este 2017 con la presencia de Donald Trump las cosas parecen empeorar y está lejana la posibilidad de levantar un “castigo” que afecta gravemente a las arcas estatales de la isla.
A las puertas de un referendo en Cuba, donde se someterá al voto popular el nuevo texto constitucional, la Doctora en Ciencias Jurídicas Martha Prieto Valdés acepta responder a Cubadebate cinco preguntas sobre este mecanismo de participación ciudadana, convocado por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 22 de diciembre de 2018.
Hace unos días, un equipo de 85 médicos procedentes de Cuba llegó a nuestro país como parte de un acuerdo solidario entre el estado peruano y el gobierno de dicho país para brindar apoyo en la lucha contra la pandemia del Covid19 que se desarrolla intensamente a lo largo de nuestro territorio nacional.