“Hoy, a las nuevas generaciones de limeños y limeñas se nos ofrece un espejismo de éxito ‘emprendedor’, que esconde la desigualdad...”.
En las últimas elecciones, revivió una imagen de Lima a la que ya nos hemos acostumbrado: la ciudad que vive de espaldas al Perú (o peor, a expensas de este) y que por su peso demográfico y económico siempre busca imponerse sobre las otras regiones. Esta forma de ver a Lima no es nueva y se asienta en el comportamiento de su clase política, sus medios de comunicación y sus élites, actualizándose en cada elección.