El hecho que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) haya admitido algunas demandas contra el Estado Peruano ha desatado una ola de cuestionamientos, en su mayoría pretendiendo hacer creer que la corte es un organismo que protege a los terroristas y que se somete a las ONGS que defienden los derechos humanos.