Una hora y veinte minutos después de iniciado el discurso presidencial por 28 de julio, las voces que pedían un cierre del Congreso, parecían no encontrar eco en medio de cifras gaseosas y propuestas a futuro sin nada concreto.

Hasta que el mandatario tocó el tema de la reforma política y acusó al congreso fujiaprista de haber modificado las propuestas remitidas por el Ejecutivo, pero sobre todo la de la inmunidad parlamentaria.