La ganancia de los bancos peruanos es imparable: ¿eficiencia o poder de mercado?

Por admin , 1 Septiembre 2026

La banca peruana atraviesa uno de sus mejores momentos en términos de rentabilidad. Después del desplome provocado por la pandemia, sus ganancias se han multiplicado hasta alcanzar niveles históricos. Los datos son contundentes: considerando el conjunto de entidades recogidas en el estudio del Instituto Internacional de Economía y Empresa (agosto 20266), la utilidad neta pasó de aproximadamente S/2,767 millones en 2020 a S/15,480 millones en 2025. Y solo durante el primer semestre de 2026 habría alcanzado alrededor de S/9,409 millones. La tendencia es claramente ascendente, aunque no estrictamente creciente todos los años, pues en 2023 se produjo una ligera reducción respecto de 2022.

El fenómeno plantea una pregunta inevitable: ¿estas extraordinarias ganancias son consecuencia de una banca excepcionalmente eficiente o es el fruto de elevadas tasas de interés activas, concentración del mercado y un importante poder de negociación frente a ahorristas y prestatarios? La respuesta requiere mirar más allá de las utilidades.

𝐔𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐨 𝐞𝐱𝐭𝐫𝐚𝐨𝐫𝐝𝐢𝐧𝐚𝐫𝐢𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐫𝐞𝐧𝐭𝐚𝐛𝐥𝐞

La recuperación después de 2020 ha sido espectacular. Según la información de la SBS recopilada en el estudio, el BCP obtuvo una utilidad de S/6,478 millones en 2025 (S/18 millones diarios), frente a S/832 millones en 2020; BBVA alcanzó S/2,390 millones; Scotiabank S/1,476 millones e Interbank S/1,458 millones. En el primer semestre de 2026, el BCP ya acumulaba aproximadamente S/3,817 millones.

La rentabilidad confirma esta fortaleza. A junio de 2026, el ROE (rentabilidad del accionista) del BCP alcanzaba 27.18%, BBVA 18.69%, Interbank 17.43% y Scotiabank 12.91%. Para la banca múltiple, el estudio registra un ROE cercano al 20.14%. El ROA (rentabilidad económica) del sistema se situaba alrededor de 2.70%.

Son cifras elevadas incluso internacionalmente. En Chile, por ejemplo, la rentabilidad sobre patrimonio promedio del sistema bancario alcanzaba 15.74% en junio de 2026, mientras su ROA era 1.40%. No significa que toda la banca latinoamericana tenga rentabilidades inferiores. Bancos individuales eficientes pueden alcanzar cifras semejantes o superiores. Bancolombia, por ejemplo, registró niveles de ROE superiores al 20% en distintos períodos de 2025. Pero la comparación muestra que la rentabilidad peruana merece ser estudiada y no simplemente celebrada.

𝐄𝐥 𝐞𝐥𝐞𝐟𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧: 𝐥𝐚𝐬 𝐭𝐚𝐬𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐞́𝐬

La explicación más inmediata está en la diferencia entre lo que el banco cobra por prestar (tasa activa) y lo que paga por captar dinero (tasa pasiva). Tomando los datos del BCR, el estudio revela que, en agosto de 2026 la tasa activa promedio en moneda nacional estaba alrededor de 16.81%, mientras la tasa pasiva promedio bordeaba apenas 2.02%. La diferencia aritmética supera los 14 puntos porcentuales.

Naturalmente, esa diferencia no equivale directamente al margen de ganancia del banco. Entre ambas tasas existen gastos administrativos, riesgo crediticio, provisiones, requerimientos de capital, costos regulatorios y otros componentes.

El contraste es todavía más severo en algunos créditos de consumo. En julio de 2026, los préstamos bancarios de consumo de hasta 360 días registraban una tasa promedio de 66.3% anual. Para préstamos de consumo de plazos superiores a 360 días, la tasa promedio era mucho menor, alrededor de 17.7%.

Por tanto, hablar simplemente de una “tasa promedio bancaria” puede esconder realidades radicalmente distintas. Una gran corporación puede financiarse a tasas de un dígito mientras una familia de menores ingresos o una microempresa puede enfrentar tasas de interés leoninas o abusivas.  Aquí está uno de los aspectos socialmente más cuestionables del sistema financiero peruano.

¿𝐋𝐚 𝐭𝐚𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐁𝐂𝐑𝐏 𝐞𝐱𝐩𝐥𝐢𝐜𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐠𝐚𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬?

Durante 2022 y 2023 el BCRP elevó agresivamente su tasa de referencia para combatir la inflación, llegando a 7.75%. Posteriormente comenzó a reducirla y desde septiembre de 2025 permanece dicha tasa en 4.25%.

Las tasas elevadas de política monetaria pueden beneficiar el margen de determinadas operaciones bancarias, pero sería incorrecto afirmar que explican por sí solas las ganancias. También elevan el costo de financiamiento, enfrían la demanda de crédito, ralentiza el crecimiento y pueden incrementar la morosidad.

Lo revelador es otra cosa. Cuando la tasa de referencia del BCRP disminuye, las tasas cobradas a determinados segmentos no necesariamente bajan con la misma intensidad. Eso sugiere que la rentabilidad de los bancos responde también a la estructura competitiva del mercado.

𝐂𝐮𝐚𝐭𝐫𝐨 𝐛𝐚𝐧𝐜𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐦𝐢𝐧𝐚𝐧 𝐞𝐥 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐨

A junio de 2026, BCP, BBVA, Interbank y Scotiabank concentraban aproximadamente 78% de los créditos o colocaciones del sistema. En depósitos o captaciones, los cuatro grandes concentraban alrededor de tres cuartas partes del mercado, es decir el 75%.  Si bien, la concentración, por sí sola, no demuestra ausencia de competencia, pero es evidente que hay un oligopolio de facto.

En un mercado donde cuatro bancos controlan una proporción tan elevada de los créditos y depósitos, existen economías de escala, redes comerciales, información acumulada sobre clientes y elevados costos de cambio que dificultan la entrada y expansión de nuevos competidores. La pregunta, entonces, es legítima: ¿hasta qué punto la elevada rentabilidad de los bancos proviene de su eficiencia y cuánto responde al poder de mercado?

𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐡𝐚𝐲 𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐫 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨

Sería intelectualmente incorrecto atribuir todas las ganancias a tasas elevadas. Los bancos peruanos también han mejorado su calidad de cartera. Durante el primer semestre de 2026, la morosidad cayó en los cuatro bancos principales y la cobertura de la cartera atrasada o protección de la banca múltiple aumentó desde aproximadamente 171% hasta 183% (mínimo exigido 100%). 

Asimismo, la ratio de capital global (solvencia) se situaba alrededor de 16.87%, el doble de lo que exige Basilea III que es 8% mínimo.

Menor morosidad significa menores pérdidas esperadas y, eventualmente, menores provisiones adicionales. La digitalización también ha permitido reducir costos unitarios, cerrar oficinas, automatizar procesos y atender millones de operaciones sin incrementar proporcionalmente el gasto operativo. Por tanto, una parte de las ganancias también es producto de mayor eficiencia.

El problema aparece cuando la eficiencia del banco no se traduce suficientemente en menores precios para sus clientes. Si digitalizar reduce costos, disminuye la morosidad y mejora la productividad, cabría esperar que una parte relevante de esos beneficios se trasladase hacia tasas de crédito más bajas y mejores remuneraciones al ahorro.

𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀

La banca peruana es sólida, rentable y probablemente más eficiente que hace una década. Eso es positivo para la estabilidad financiera del país. Pero estabilidad financiera no significa ausencia de preguntas incómodas. 

Que el sistema tenga un ROE cercano al 20%, que el principal banco supere el 27%, que cuatro bancos concentren cerca del 78% de los créditos y que determinados préstamos de consumo alcancen tasas promedio superiores al 60% exige una discusión seria sobre competencia y formación de precios.

No se trata de cuestionar las utilidades. No se discute. Un banco debe ganar dinero. El problema comienza cuando ganar mucho implica cobrar demasiado a quienes tienen menos alternativas.

La SBS, el BCRP e Indecopi deberían profundizar en el análisis de los márgenes bancarios por segmento, publicar comparaciones internacionales homogéneas y promover mayor transparencia y portabilidad financiera. También debe impulsarse la competencia de bancos digitales, fintech, cajas, nuevos operadores y más educación financiera.

La pregunta relevante no es si los bancos peruanos son rentables. Evidentemente lo son.  La pregunta es otra: ¿cuánto de esas extraordinarias ganancias proviene de verdadera eficiencia y cuánto de una estructura de mercado que permite cobrar tasas usureras a determinados clientes?

Mientras esa pregunta no tenga una respuesta suficientemente transparente, las ganancias récord de la banca seguirán siendo motivo de admiración para sus accionistas, pero también de legítimo cuestionamiento para millones de usuarios. 

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(*) Es profesor principal de Economía Financiera en la UNMSM.

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