El estilo de vida, la naturaleza cambiante del trabajo y de las relaciones personal, el modo de construir las ciudades y diseñar las oficinas, la manera en que nos tratamos unos a otros y en que el gobierno nos trata a nosotros, la adicción a los teléfonos móviles e incluso la forma de amar al prójimo… todos estos factores contribuyen a que nos sintamos cada vez más solos.