Alguien podría sostener que la adulteración del logotipo de la ONPE, recientemente publicado en el diario oficial, en el que aparece un dedo introduciéndose entre dos glúteos, en lugar de la mano de un ciudadano poniendo su voto en un ánfora, podría representar una buena síntesis del proceso electoral en curso: divertido, procaz, bromista.