La inútil presidenta, empoderada por el congreso y el Tribunal Constitucional, involucra a su gobierno en dos decisiones peligrosas hasta para sus ministros: el retiro del Perú del ámbito de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) bajo el trillado argumento de defensa de la soberanía nacional y; la defensa de su hermano, investigado y denunciado por muchos actos de corrupción, extendiéndole, prerrogativas presidenciales. Esta desesperada por blindarse, ella y su entorno, en los meses de gobierno que restan.