En su discurso inaugural el presidente Donald Trump no se desmarcó en ningún momento de la imagen imperial con la que quiere marcar su segundo mandato. Parodiando a Chaplin en el Grand Dictador, Trump apareció jugando con el globo terrestre, señalando territorios que desea adquirir y renombrando otros a sus designios majestuosos de una gran América que regresa con él a una nueva etapa dorada.