En nuestro país, el 50% de la cocaína que se produce es trasladado por la vía aérea gracias a las 115 pistas de aterrizaje con las que cuenta el narcotráfico. Por ese motivo, el pasado 29 de agosto se promulgó la Ley de Control, Vigilancia y Defensa del Espacio Aéreo que autoriza derribar las aeronaves sobre las que haya evidencia o sospecha razonable de estar siendo utilizadas para el tráfico ilícito de drogas o transporten bombas, armas de fuego, materiales explosivos, armas biológicas o artefactos explosivos biológicos.