El último discurso presidencial de Dina y las encuestas de CPI e Ipsos muestran, a cualquier observador, una inmensa desconexión de la realidad de la presidenta respecto de la situación nacional y el masivo desprecio ciudadano hacia ella en todos los ámbitos del país sin importar estrato social, edad o sexo. Imposible entender la soberbia gubernamental de una funcionaria que tiene el 97% de rechazo ciudadano y una aprobación que apenas llega al 2.1%, menor al margen de error muestral de 2.8%.