Nunca pudimos haber imaginado un año tan devastador como el que está acabando. Demasiadas muertes, dolor y sufrimiento. El coronavirus nos ha llevado a límites de tensión física, psicológica y emocional extremos. Termina un año de pesadilla, un año maldito, en el que un enemigo invisible (el cisne negro) ha puesto en jaque al país entero y se ha ensañado con los más débiles. El 2020 ha sido un año excepcional, sin paliativos.