Después del inesperado anuncio de cambios constitucionales en Rusia y la renuncia del gobierno, la pregunta de si el putinismo terminará con Vladímir Putin se ha vuelto de golpe retórica. El presidente dejó claro en su discurso del estado de la nación el 15 de enero que nadie irá a ninguna parte, a pesar de la posterior renuncia del primer ministro, Dmitry Medvédev, y de su gobierno, y el rápido reemplazo de este por un tecnócrata de perfil bajo, Mijaíl Mishustin.
