Vivimos tiempos de miedo e incertidumbre. Un tiempo que yo particularmente no había pensado que me tocaría vivir. La primera sorpresa, aunque los demás que me rodean se pregunten por qué una sorpresa, es ser considerado “adulto mayor”, con la inmensa desventaja de que mis hijos y algunas amistades se preocupan por mi vida cotidiana causándoles y causándome una preocupación, y la ventaja, aunque banal me dicen, de no hacer cola en el súper mercado.