La intervención militar de Venezuela, para controlar su frontera con Colombia luego de la agresión armada a tres soldados en el Estado de Táchira el pasado 19 de agosto, está directamente relacionada con la activa presencia del paramilitarismo colombiano en esta zona, que controla no sólo el lucrativo negocio del contrabando de gasolina y otras actividades delictivas, sino que también participa activamente en labores de sabotaje al gobierno de Caracas en complicidad con el sector más radical de la oposición venezolana.