Hubo un tiempo en el Perú, en que los partidos políticos querían hacer el bien. Mariátegui, Haya, Belaúnde no fundaron los tres más importantes partidos políticos del siglo pasado para hacer el mal. Lo que pasó después es otra historia.
En esa etapa fundacional de la política moderna en el país, hubo mucho de utopía y real voluntad de construir un colectivo que transformara la situación del país y de los peruanos. Cada partido construyó su ideología, discurso, programa y estrategia. Los militantes amaban a su partido.