La revolución de octubre, sin lugar a dudas el acontecimiento político más importante del siglo XX, ha motivado reacciones encontradas en nuestro medio. Por un lado, quienes la descartan como un accidente de la historia producto de la audacia de Lenin y sus compañeros, del cual no se puede rescatar nada positivo; por otro, quienes la señalan como el inicio de una nueva era cuyo progreso ascendente ha sido frustrado por el imperialismo y sus aliados internos siempre presentes en cualquier proceso de transformación.