Cada mañana, Rosa sale muy temprano desde su casa, cerca al Mercado Inkamay en San Martin de Porres, para dirigirse al centro comercial Gamarra donde ha logrado trabajar como remalladora en un taller de confecciones. Desayuna en un puesto ambulante al lado del paradero donde espera el microbús que la lleva. Viaja alrededor de dos horas para llegar a Gamarra. El taller funciona en un sótano donde junto con una docena de mujeres trabajan todo el día. Salen por grupos para almorzar en los 30 minutos que tienen. Esta allí desde hace tres días y espera completar un mes.