El paro agrario, o mejor el paro de los trabajadores de las empresas agro exportadoras, para mí no ha sido una sorpresa. Lo preveía hace tiempo. Hubo varios intentos de lucha de los trabajadores para que sus demanda sean atendidas. Las denuncias de maltratos a los trabajadores, de relaciones laborales tercerizadas se acumulaban pero no tenían el respaldo social y político que exigían ni de los empresarios ni del Ministerio de Trabajo.
