El boom exportador de la quinua que empezó hace 15 años ha terminado y esto implica nuevos desafíos. Hemos entrado a un periodo de especialización, donde no solo se debe mejorar las prácticas agrícolas sino también potenciar la transformación de la materia prima en productos más sofisticados. Es el inicio de la modernización de esta actividad ancestral y el surgimiento de una industria nacional.