No hay ninguna duda y esta afirmación es incuestionable e irrebatible: de la buena salud de la Madre Naturaleza depende la buena salud del ser humano y de todos los seres vivos que habitan el planeta Tierra.
Porque tal como señalan los científicos, el arrasamiento de los bosques, la contaminación de los mares, ríos y lagos, el uso de tóxicos en la agroindustria y la destrucción y alteración del hábitat de los seres vivos, está también generando mutaciones en los virus, multiplicándoles y haciéndolos más agresivos.