La señora Esperanza Huayana estaba embarazada cuando fue atendida por médicos que le prometieron dar vitaminas, sin embargo fue esterilizada. Perdió a su bebé y la posibilidad de volver a ser madre. Ese modus operandi se repitió en diferentes regiones. En el Cusco y Piura, por citar dos lugares, los médicos que respondían al gobierno de Fujimori hicieron exactamente lo mismo con miles de mujeres.