Máxima Acuña tuvo que pasar cinco años (desde el 2011) luchando contra el abuso, el poder del dinero, la injusticia, el acoso policial y judicial que representa Yanacocha para que en el mundo, –y principalmente en el Perú- las autoridades y la población sepan que en nuestro país hay personas con dignidad y valor suficientes para defender lo que les pertenece, así tengan enfrente a la minera más poderosa de Latinoamérica apuntándole en la frente.