El golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, el pasado 17 de abril, es la culminación de un proceso de extrema polarización de la sociedad brasileña que comienza al día siguiente de las elecciones de octubre de 2014. Reelegida por 52% de los votos, un estrecho margen de 3.5 millones de votantes, esta victoria no fue aceptada por su derrotado rival, Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, el PSDB.
