En Perú, como Ecuador, existe un acelerado y consolidado proceso de criminalización de la política, el estado, sus gobiernos y relaciones sociales; es un fenómeno social que ha permeado la estructura y sistema organizacional de la sociedad y la vida misma de las personas. “El ogro filantrópico”, el estado, creado para garantizar la vida en sociedad, superando el “estado salvaje natural”, abuso y crimen está en crisis, los encargados de hacer cumplir ese rol, sus gobiernos, son representantes del crimen.