Algo hay que celebrar en la primera vuelta de las elecciones chilenas del pasado mes: las proyecciones de los institutos encargados de los sondeos se equivocaron olímpicamente. La agrupación Frente Amplio tendría, acorde a los institutos, 8% de los votos.
Bueno: tuvo el 20%, y con eso se hizo fuerza esencial para que, en la segunda vuelta, el derechista Sebastián Piñera sea derrotado.