Atrás han quedado los días en que Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, primer cardenal del Opus Dei, era un personaje influyente en el Perú y el Vaticano. Durante el papado de Juan Pablo II (1978-2005) esta milenaria iglesia asumió una dirección conservadora, siendo el Opus Dei la orden más influyente en la Curia Romana. Este papa, precisamente, lo nombró obispo auxiliar de Ayacucho en 1988 y luego arzobispo de Lima y primado en el Perú en enero de 1999. De allí su poder, lo que agrandó su inmodestia.