En el universo de los 19 candidatos que se presentan a las elecciones generales de 2016, casi todos muy similares entre sí porque apoyan a rajatabla el continuismo neoliberal, qué hace que el electorado vaya prefiriendo a unos más que a otros. Descartada la identidad política porque, como digo, la comparten, queda la identidad social. Me refiero a la identificación por parecido, sobre todo étnico, más que por afinidad con la propuesta.