En un escenario marcado por menores perspectivas de crecimiento de la economía mundial, motivadas en gran parte por la incertidumbre generada por la guerra arancelaria y el discurso megalómano del Presidente Trump –que incluye la incorporación de nuevos territorios, mayor presencia militar y trato denigrante y anticonstitucional a los migrantes–, dos reuniones de los BRICS en Brasil han intentado contrapesar la prepotencia estadounidense: la Cumbre de Cancilleres, realizada en Río de Janeiro y el Foro de Asesores de Seguridad Nacional, en Brasilia.