La decisión de romper relaciones con el gobierno de México por el otorgamiento de asilo político a Betssy Chávez, ex Presidenta del Consejo de Ministros durante el gobierno de Pedro Castillo, seguida por la declaración de “Persona no grata” de la Presidenta de México Claudia Sheinbaum por el Congreso, no pueden ser calificadas sino como una torpeza tras otra, propias de un régimen autoritario que no repara en el derecho internacional ni tampoco en la larga tradición, no sólo de amistad, sino de hermandad, con el pueblo de esa gran nación de América Latina que es México.