La historia del desarrollo económico del siglo XX y en lo que va del siglo XXI nos demuestra que los países que han alcanzado un mayor crecimiento económico, un creciente bienestar para su población, éste ha sido posible con políticas de valor agregado a las materias primas que producen. Es decir, industrializándose mientras en los últimos años en América Latina con excepción de Brasil y México, se imponen los principios del libre mercado y la cuestionable teoría de las ventajas comparativas que nos condena a la producción histórica de materias primas.
En un artículo anterior expuse la necesidad de un mayor valor agregado sobre todo en la producción de cobre y oro, en relación de la importancia critica para la industria mundial del cobre que está alcanzando precios inéditos que bordean los US $ 7 dólares la libra. Por ello, suscribía la tesis de condicionar los nuevos proyectos cupríferos a la construcción privada de una Nueva Refinería de cobre que se sumaría a la existente en Ilo.
Mientras nuestro vecino del sur, el primer productor mundial del cobre, Chile tiene 7 refinerías, cinco estatales y dos privadas. Nuestro país solamente tiene la Refinería de Ilo bajo responsabilidad de la Southern Perú Copper Corporation (SPCC) pero que fue construida en el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado, a inicios de la década de los años 70 del siglo pasado.
La exportación de los concentrados de cobre, plomo, zinc, plata y oro doré, oro con contenido de plata, será un buen negocio privado, pero no para el Estado que representa a la Nación que es el titular, es decir propietario de los recursos naturales. Por ello, suscribía la tesis que resulta irracional el cierre de operaciones desde el 2010 del Complejo Metalúrgico de La Oroya lo más avanzado que ha tenido el país, en lo referente a valor agregado en la minería.
También señalaba que, debemos promover las políticas de valor agregado en el oro pues resulta un absurdo que se exporten en el año 2025 volúmenes de oro doré, es decir oro con contenido de plata, equivalentes a 6.7 millones de onzas con un valor de US $ 23,244 millones, y en contrapartida se exporten como joyería apenas US $ 106 millones de dólares.
El tener importantes recursos auríferos explotados por la minería formal, informal e ilegal han significado para el primer semestre del 2026, valores de exportación superiores a los US $ 15,808 millones con precios tendientes al alza que deben superar los US $ 5,000 dólares la onza a fines de diciembre. En dicho escenario las políticas punitivas y de “destrucción de capital” maquinaria y equipo de la minería informal e ilegal están destinadas al fracaso, como han sido las políticas represoras desde el 2012, durante el gobierno de la pareja presidencial corrupta Humala $ Heredia.
Un estímulo perverso es la creciente demanda que realizan los países ricos que importan cada vez más volúmenes de oro de terceros países entre ellos el Perú. Así, Suiza que ya posee importantes reservas de oro entre el 2024 al 2025 ha importado 74.9 millones de onzas para subir sus compras a 91.1 millones de onzas respectivamente. Lo mismo ha realizado el Reino Unido que de comprar 34.9 millones de onzas en el 2024 ha incrementado sus compras a 48.4 millones de onzas al 2025.
En el mismo sentido, Bélgica de comprar 29.5 millones de onzas en el 2024 ha incrementado sus importaciones a 47.9 millones de onzas al 2025. Lo mismo han realizado Hong Kong, Estados Unidos, Canadá, Alemania. Todo ello según la fuente Metals Focus: Consejo Mundial del Oro.
Un caso en particular es Italia que no tiene recursos auríferos y que en el 2024 importó, es decir compró al mercado mundial 7.3 millones de onzas de oro por un valor de US $ 10,022 millones de dólares y a su vez obtuvo un valor de US $ 16,700 millones de dólares en exportaciones por joyería especialmente de oro. Todo ello asociado al turismo pues el país itálico recibe más de 100 millones de turistas por año. Ello demuestra la importancia de las políticas de valor agregado, que fomenta ingresos de exportación, genera empleo y percibe impuestos por dicha actividad. (Fuente: Observatorio de Complejidad Económica (OEC)-Estadística de Comercio Exterior Italia)
ALGUNOS CASOS
En los estudios comparativos del desarrollo se mencionan a dos países que teniendo elevados índices de desarrollo humano (IDH) tales como Noruega, con el Nº 2 y Australia Nº 7, que resulta el indicador más completo del bienestar de un país, con un ingreso bruto per cápita para el 2024 de US $ 109 mil para el país de los fiordos nórdicos y de US $ 69 mil dólares para el país de los canguros. En ambos países sus exportaciones están constituidas básicamente por materias primas
En el caso de Noruega para el 2024 según la estadística del Banco Mundial, de los US $ 168 mil millones de exportaciones con una población que no supera los 5.6 millones de habitantes el 65.5% de las mismas están constituidas por hidrocarburos y combustibles, incluso mantienen una fuerte empresa estatal, y un 5.2% lo conforman las exportaciones de minerales y metales. Es más, el país nórdico es un líder en la pesca y la exportación de alimentos constituyen el 10.2% de sus exportaciones a pesar de las duras condiciones climáticas por su cercanía al Ártico. Por último, las exportaciones de manufacturas representan el 15 % del total.
En el caso de Australia con exportaciones de US $ 341 mil millones para el mismo año de 2024, con una población de 27.6 millones de habitantes, el 33.2% de las mismas están formadas por hidrocarburos y combustibles y el 34.2% por productos mineros y metales, y solamente el 9.6 % están conformados por productos manufacturados.
En tal sentido cabe preguntarse las razones por las cuales estos países que exportan básicamente materias primas y sim embargo ocupan los primeros lugares en el índice de desarrollo humano, con elevados ingresos per cápita. Más que el control excedente económico generado por dichas exportaciones y la importancia de las empresas privadas con innovaciones tecnológicas, lo que marca la diferencia con los países de América Latina, es la vigencia de instituciones políticas y económicas inclusivas, con servicios sociales de calidad, en educación y salud, con una distribución del ingreso con Estados que aseguran el bienestar de sus ciudadanos.
El caso de Corea del Sur que se ubica en el puesto 20º en el índice de desarrollo humano (IDH) en el 2023, con una población de 51.6 millones de habitantes y un ingreso per cápita de US $ 61,930 dólares anuales, es un caso clásico en materia de estudios sobre el desarrollo económico.
Después de una larga ocupación del Japón Imperial terminada la II Guerra Mundial, la península de Corea fue escenario de la primera confrontación entre el ejército de la naciente República Popular China dirigida por el Gran Timonel Mao Zedong y las tropas norteamericanas bajo el comando por el general MacArthur. La guerra no declarada entre 1951-1952, dio origen a las dos Coreas.
Mientras la Corea del Norte bajo la autoridad del dirigente comunista Kim Il Sung se construyó sobre las bases industriales que había dejado la larga ocupación japonesa, la parte agraria, atrasada con latifundios correspondería a la hoy Corea del Sur. ¿Cómo un país pobre, atrasado en la década de los años cincuenta del siglo pasado, cuyos indicadores económicos y sociales estaban por debajo de Perú, Colombia y Chile, es hoy una potencia económica, comercial y tecnológica?
En verdad, para alcanzar el desarrollo económico tienen que coincidir una serie de factores combinados, una serie de reformas económicas entre ellas una reforma agraria en un pequeño país, una clase dirigente en alianza con un Estado con vocación nacional de desarrollo, para fomentar la industrialización; un fuerte estímulo a la educación y la ciencia con innovación tecnológica que ha convertido a dicho país en una potencia exportadora.
En el 2024 Corea del Sur era la sexta economía exportadora a nivel mundial con valores de US $ 684 mil millones, donde el 87.3 % de las mismas estaban constituidas por productos manufacturados.
Por último, la experiencia de Vietnam resulta aleccionadora sobre la necesidad de fomentar las políticas de Valor Agregado, es decir apostar por la industrialización a pesar de no contar con los recursos primarios. Un país que entre los años 20 del siglo pasado ha experimentado la resistencia contra el colonialismo francés, el imperialismo japonés y norteamericano, saliendo victorioso gracias a la resistencia y la voluntad política del Partido Comunista, bajo la dirección de Ho Chi Ming.
Hoy Vietnam es un país que ocupa el puesto Nº 93 en el índice de desarrollo humano (IDH) con una población para el 2025 de 102 millones de habitantes, donde de la exportación de bienes para el 2024 con un valor de US $ 405 mil millones de dólares el 85 % de las mismas están constituidas por productos manufacturados. Es más, en la producción de acero supera las 20 millones toneladas anuales mientras nuestro país no supera los 2.7 millones de toneladas métricas.
Cabe preguntarse ¿cómo un país desbastado por la guerra contra el imperio norteamericano en menos de cincuenta años ha encontrado la senda del crecimiento económico, con una rápida industrialización? Es más, en nuestro país operan empresas estatales de Vietnam como Bitel en las comunicaciones; Petro Vietnam en el sector de hidrocarburos en los lotes de la Amazonía con el 50 % de participación en los lotes 67 y 39.
En nuestro país, desde el poder legislativo en el Congreso de la República, denominado el primer poder del Estado se deben promover las políticas de una mayor Valor Agregado en las materias primas que se explotan y exportan en términos desfavorables para la Nación peruana, que resulta el propietario de los recursos mineros e hidrocarburíferos. ¡La historia tiene que cambiar!
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