Transición energética y energías renovables en un contexto incierto

Por: 

Humberto Campodónico

El modelo actual de crecimiento económico se enfrenta a problemas estructurales: nuestro planeta. El grave deterioro medio ambiental y su fuerte impacto en las actividades humanas cuestiona de raíz el patrón energético actual basado en los combustibles fósiles (hidrocarburos y carbón): no es posible mantenerlo. Los límites están a la vista. Por ello, los países del mundo buscan una solución global para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) causados por los combustibles fósiles.

La Conferencia de las Partes de París (COP15), organizada en el marco de las Naciones Unidas, así lo señala. Y establece metas precisas para disminuir los GEI, en algunos países más que en otros. La transición energética no será fácil y tomará 20 o 30 años. Hay un problema, sin embargo: el cumplimiento de las metas no es vinculante. Igual constituye un gran avance. 

Desde el 2008, en el Perú ha habido importantes avances hacia el cambio climático. Se creó el Ministerio del Ambiente para promover la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales, la puesta en valor de la diversidad biológica y la calidad ambiental en beneficio de las personas. Debe destacarse que ahora hay una mejor calidad de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) a través del Servicio Nacional de Certificación Ambiental (SENACE) y, también, la puesta en marcha de la Oficina de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), que supervisa el cumplimiento de las obligaciones ambientales de los agentes económicos.

El impulso y el retroceso a los Recursos Energéticos Renovables (RER)

En el 2008 también se promulgó el Decreto Legislativo 1002, que declaró de interés nacional el desarrollo de centrales de generación eléctrica que empleen Recursos Energéticos Renovables (RER): energía eólica, solar, geotermia y biomasa. También estableció medidas de promoción para la introducción de centrales de generación eléctrica que los utilicen, destacando la realización de subastas cada dos años, mediante las cuales compiten las empresas para adjudicarse contratos de generación con RER que les permiten acceder al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). En las cuatro subastas realizadas hasta el 2016 se adjudicaron 64 proyectos RER con una inversion total de US$ 1,956 millones.

Cuadro # 1

El DL 1002 creó la llamada “Prima RER”, que garantiza a los productores de energías renovables el pago obligatorio de la tarifa ofertada por ellos en las subastas, la que es pagada por todos los consumidores en el recibo mensual de consumo de energía eléctrica. La meta: que las RER contribuyan con el 5% de la energía eléctrica nacional. 

Sin embargo, 12 años después nos encontramos en una situación muy distinta. Diferentes grupos de interés plantean que se elimine la “Prima RER”. Se han suspendido las subastas desde el 2016 y apenas si se ha sobrepasado la meta del 5% de participación en la generación eléctrica. 

Hay dos causas explicativas. Primero, el fuerte crecimiento del PBI durante el super ciclo de altos precios de las materias primas (que terminó en el 2013) originó un exceso de capacidad instalada. Actualmente, el Perú utiliza una oferta energética de 6,000 MW, pero la capacidad total es de 12,000 MW. Segundo, las menores tasas de crecimiento del PBI desde el 2014 han determinado que el crecimiento del consumo de electricidad haya sido bastante menor que el esperado. La fuerte recesión económica provocada por el COVID 19 en el 2020 ha agravado esta situación. 

Por tanto, la torta es más pequeña que la proyectada, lo que trae como consecuencia disputas entre los generadores para mantener su cuota de mercado. Cuando la demanda de energía crece sostenidamente, la incorporación gradual de las centrales RER no impacta de manera significativa en la participación de mercado de las centrales tradicionales, hidroeléctricas y térmicas (a gas). Lo contrario sucede cuando la demanda disminuye pues lo que unos ganan es pérdida de otros. En un juego de suma cero, la sobrevivencia pasa por mantener la cuota de mercado. Dicen entonces los grupos de interés tradicionales: “no es un buen momento para que entren nuevos jugadores, sobre todo si son empresas RER”. Y las presiones al gobierno se amplían.

Así, se puede decir que el impulso inicial del 2008 ha sido reemplazado, desde el 2016, por la reticencia al apoyo a las centrales RER. 

Las reservas y la oferta actual de energías renovables 

Los estudios publicados por el Ministerio de Energía y Minas dicen que Perú cuenta con 69,000 MW de potencial hidroeléctrico en la cuenca del Amazonas; 22,000 MW de potencial eólico, ubicado sobre todo, en la costa; 3,000 MW de potencial geotérmico en los Andes; abundantes recursos de Bioenergía en las regiones de la costa y selva; y un gran  potencial de energía solar con irradiancia media diaria de 250W/metro cuadrado (ver Cuadro # 2). Recordemos aquí algo muy importante: las grandes centrales hidroelectricas no entran en la categoría de RER debido a los daños ambientales que acarrea su construccion. Cuentan como RER las pequeñas centrales hídricas con capacidad de 50 MW, o menos.

Este potencial energético, comparado con su nivel actual de utilización, permite afirmar que Perú tiene un alto potencial energético renovable por explotar. Es, además, diversificado,  porque no sólo es hidroeléctrico, sino eólico, solar, geotérmico y biomásico. 

Cuadro # 2

La generación de energía eléctrica ha tenido dos cambios importantes en los últimos 15 años. Primero, el gran crecimiento de las centrales a gas natural provenientes de los yacimientos de Camisea, Cusco. Del 2008 a 2016 su participación en la producción de energía eléctrica, aumentó del 31 al 46%, igualando a las hidroeléctricas. El segundo, aunque menos importante, es la participación de las RER, que pasaron de 0 a 4.8% en el mismo periodo, destacando la energía eólica (ver gráfico). 

Sin embargo, por las razones ya descritas, la participación de las RER se ha mantenido estancada desde el 2016, debido a la suspensión de las subastas. No solo eso. Tampoco se prevé un crecimiento importante de las RER en los próximos años. De acuerdo al reciente informe del COES las centrales térmicas y las grandes centrales hídricas seguirán siendo preponderantes y la participacion de las RER se mantendría en los mismos bajos niveles: siguen siendo el 5% en las proyecciones al 2026.

Gráfico # 1

COES (2021):  Informe de Diagnóstico de las Condiciones Operativas del SEIN, página 50.

Los adversarios de las RER argumentan que ya no se puede continuar con las “Primas RER” que son pagadas por los consumidores en las tarifas eléctricas, los mismos que llegan a una cantidad cercana a US$ 800 millones desde el 2010 al 2020. Sucede que si, en la subasta, el generador RER ofrece, digamos, un precio de US$ 50/MW hora, ese precio se mantiene a lo largo de todo el contrato. La cuestión es que si el precio en el mercado spot es, digamos, US$ 30/MW hora, entonces los generadores RER recibirán US$ 20 adicionales para que se cumpla con los US$ 50 del contrato original. 

Es evidente que este tema da para la discusión, sobre todo ahora que los costos de generación de las RER han tenido bajas sustanciales. Además, debe tomarse en cuenta que, según Osinergmin, ha habido un impacto positivo de las RER:  se han mitigado 6.4 millones de toneladas de emisiones de CO2 y se ha generado un beneficio económico de US$820 millones a precios 2018. 

Lo más importante: ocupamos los últimos lugares en la Región en la participación RER en la generación de energía eléctrica. En Chile, “en el 2021, el 40% de la capacidad instalada del sistema eléctrico nacional provendrá de alguna de estas fuentes “verdes”. Por eso, el 2021 será recordado como el año del despegue definitivo de las energías renovables” (Las empresas que protagonizarán el renovado boom de las energías renovables este 2021, La Tercera, 12/02/2021). Nosotros seguimos en 5%.

Urge la discusión de mejoramiento, recambio y ampliación del DL 1002 del 2008, así como la incorporación de nuevos esquemas, sobre todo cuando los costos de las RER han bajado notablemente en los últimos años. Volveremos sobre este tema clave en un próximo artículo.

La situación actual 

El estancamiento de las energías renovables ha motivado discusiones. La meta  del 15% de participacion de las RER en la produccion de electricidad al 2030 planteada por el Perú en la COP 15 (hoy inalcanzable si seguimos como estamos), debe subir por lo menos al 25%. Y no debiera ser menor al 50% en el 2040. Recordemos nuestro 5% actual y el  40% de Chile. También debe incluirse el hidrógeno verde como fuente de energía renovable, teniendo en cuenta el avance tecnológico reportado por IRENA. 

La transición energética no significa solo el impulso a las RER, sino también tener una política clara para masificar el gas natural, recurso que tenemos en abundancia en Camisea. El gas es considerado como un energético “puente” hacia un país carbono neutral, ya que contamina mucho menos que el petróleo y el carbón: según el EIA de EEUU, el carbón, el petróleo y el gas natural emiten 100, 80 y 60 kilos de CO2 por millón de BTU, respectivamente. Además, el gas proveniente del Lote 88 tiene precio regulado, lo que abarata el costo de la energía para la población de bajos ingresos.

En el campo gubernamental, el presidente Francisco Sagasti anunció en diciembre pasado que Perú será un país carbono neutral al 2050 para lo cual se debe materializar el Plan Integral de Cambio de la Matriz Energética. Agrega Sagasti que Perú se suma a los objetivos de la Cumbre de la ONU de Ambición Climática 2020, asumiendo los siguientes compromisos:

  • En términos de mitigación, se aumentará la ambición de un 30 a 40% de reducción de emisiones para el año 2030. Esto se reflejará en la actualización de nuestras contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC).
  • En términos de adaptación, se concluirá la formulación del Plan Nacional de Adaptación.
  • Además, se culminará la actualización de la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático al 2050, lo cual definirá la transición progresiva del Perú hacia la carbono neutralidad, con un fuerte enfoque de justicia ambiental.

Todo esto suena muy bien, pero sabemos que este gobierno de transicion tiene solo 4 meses más de vida hasta el 28 de julio y que, dentro de 4 semanas se llevarán a cabo las elecciones presidenciales. Así las cosas, las metas de la ambición climática para salvar a nuestro planeta son compromisos globales que debemos cumplir y no lo estamos haciendo. En el país, la transición energética exige el necesario nuevo impulso a las RER y la masificación del gas natural, en un contexto de pandemia y recesión económica le corresponderá al próximo gobierno.