Referendo. Un triunfo de corta duración

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Una victoria anunciada. Así se puede resumir la jornada del referendo realizada este domingo a nivel nacional.

Más del 80% de los votantes aprobó la reforma del CNM, la regulación del financiamiento de los partidos políticos, la no reelección de congresistas y rechazó el retorno a la bicameralidad.

Los resultados, que duda caben, fortalecen al presidente Martín Vizcarra, quien con una crisis ministerial encima, necesitaba este resultado para: renovar su aprobación en las encuestas y confrontar a un fujiaprismo que desde el congreso - y con sus líderes presos o en camino a estarlo--atacan viéndose amenazados.

La población ha optado por seguir el mandato de Vizcarra como una forma de mostrar su hastío frente a la corrupción evidente en los #CNMAudios y al descarado blindaje de personajes implicados en delitos por parte del Congreso.

El llamado de las fuerzas del fujiaprismo a votar "4 veces No", no logró calar en el electorado. Y la campaña de algunas fuerzas de izquierda para viciar el voto y exigir un cambio de Constitución y una Asamblea Constituyente arrancó demasiado tarde.

El triunfo del "Sí, Sí, Sí, No" es, como lo hemos dicho, un golpe a la mafia fujialanista, esa que hoy pretende, con sus tentáculos en el sistema de justicia, desarmar lo que se ha avanzado en la investigación de los hechos de corrupción ocurridos en los últimos 15 años.

Hoy se abre un nuevo panorama. Hay que esperar una contraofensiva de los grupos políticos que, debilitados en sus estructuras, buscarán generar escenarios de confrontación, insistiendo en el argumento de la persecución política y una supuesta dictadura de características seudomaduristas.

El 80% que hoy le ha dado la razón a Vizcarra y ha respaldado su cambio de timón político, ese que empezó el 28 de julio de este año. Y que ha demostrado que se siente satisfecha con el accionar de la justicia. Ese 80% estará a la expectativa de los siguientes actos de este gobierno.

Ahora, Vizcarra debe centrar sus esfuerzos en reactivar la economía del país, potenciar los proyectos de inversión y dar señales de no ceder a las reformas que hoy ponen en riesgo la estabilidad laboral tan venida a menos desde hace 25 años con la imposición del modelo neoliberal.

Toca reorganizar el gabinete y empezar a hilar fino. Los bastiones del fujimorismo que - sin duda--se están alejando del núcleo duro, empezarán a acercarse y traer ese "canto de sirenas" en aras de la gobernabilidad.

Será el mandatario quien sabrá si acepta o no esos acercamientos.

Solo así podrá tener sentido el respaldo ciudadano a un gobierno que se quiere desmarcar de su antecesor y que incluso asegura no tener partido ni bancada. Sólo así podrá tener un apoyo popular verdadero y terminar su gobierno.

En un aspecto final. Es cierto que a partir de hoy, toca remar hacia adelante. Y le toca a los sectores progresistas retomar la agenda de lucha por un cambio constituyente a través de una reforma profunda, que garantice no sólo el crecimiento económico, sino también el desarrollo social y la protección de los derechos de millones de peruanos y peruanas. 

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