Cuando el Tribunal Constitucional emitió sentencia a favor del arzobispado de Lima y contra la Pontificia Universidad de Lima hace unas semanas, el rechazo contra el fallo no se hizo esperar.
La discusión y debate se ha centrado en el terreno jurídico y algunos medios han afirmado el riesgo académico de que un personaje como el Cardenal Juan Luis Cipriani entre en esta universidad. Sin embargo se trata principalmente de una diputa de poderes tanto ideológica como política en esta casa de estudios.
Es preciso decir que la intervención del Arzobispado en la PUCP no es un tema exclusivamente legal. El Opus Dei ha buscado ganar espacios de poder en la sociedad peruana para así poder implantar su ideológica conservadora. Recordemos el papel de destacados miembros del Opus Dei (Cipriani, Rey) en las últimas polémicas sobre la distribución gratuita de la píldora del día siguiente o contra la legalización del aborto terapéutico. Recordemos también las viejas disputas entre esta corriente y los jesuitas o los representantes de la teología de la liberación. Como parte del intento de este pensamiento conservador por ganar espacios de poder en la sociedad peruana, el Cardenal Cipriani ha puesto sus ojos en la PUCP pues manejar el espacio universitario es muy importante.
El riesgo de que el Opus Dei entre a la PUCP es que esta universidad ha sido un espacio que más allá de plural o “librepensante” como lo han caracterizado recurrentemente, ha permitido que un contingente de personas con un pensamiento progresista se desarrolle. Este dista mucho de ser del agrado del Cardenal Cipriani quien ha resaltado varias veces su ánimo autoritario, su posición contraria a los derechos humanos y a quien podemos recordar siempre por su apoyo y cercanía al gobierno dictatorial de Alberto Fujimori.
En este sentido, el riesgo de que Cipriani entre a la PUCP es que aquellos profesores con un perfil abierto al debate de ideas sean sacados de la universidad. Cabe mencionar, sin embargo, que el pluralismo de la PUCP se evidencia en el hecho de que así como hay docentes de tendencia progresista, también hay varios docentes que representan el pensamiento de derecha en el país. Basta mirar a Aldo Mariátegui o Rafael Rey, ex alumnos de la PUCP que pese a que busquen negar la pluralidad de esta universidad, son la demostración de que dicha pluralidad existe.
La PUCP tiene una tradición como universidad plural que, además, defiende valores importantes como los derechos humanos y la sostenibilidad de la democracia entre otras cosas. Por otro lado, se constituye como una de las cinco universidades peruanas que dan importancia a la investigación como actividad necesaria para desarrollar tanto conocimiento como tecnología. En este sentido, la investigación en todas las áreas, con resultados diversos, podría estar en jaque con la mirada del Cardenal Cipriani quien como miembro del Opus Dei se ha opuesto en varias ocasiones a pensamientos diversos.
Es preciso pues defender la autonomía universitaria en general y en particular la de la PUCP que ha sido puesta en jaque. Esta autonomía, a la larga, beneficia al país en su conjunto. Es preciso por ello que más allá de las amistades o contactos que pueda tener el Cardenal Cipriani tanto en el poder judicial como en las altas esferas del actual gobierno se piense en la importancia de defender la autonomía en las casas de estudio y no limitarla.

Comments :
Es un deber del Ministerio
Enviado por Anónimo el 23/02/2012.Es un deber del Ministerio Público abrirles la investigación pertinente y un derecho de la población saber a quiénes no debería otorgar su voto en las futuras elecciones.
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Cipriani en la PUC
Enviado por Anónimo el 11/05/2010.Estimados Sres.: soy ex alumno de la PUC y no tengo ni por asomo ninguna relación ni religiosa ni ideológica con el Arzobispo Cipriani; pero no puedo justificar su argumentación.
Si hay un testamento, que se cumpla la voluntad del testador. Punto. Si en ese testamento dice que hay un comité de administración en que se incluye a las autoridades de la Iglesia, ni modo hay que incluirlas. Hoy la autoridad de la Iglesia en la diócesis de Lima la tiene Juan Luis Cipriani por mandato de Roma. Ayer fue Landázuri y Vargas Alzamora, que si tenían sus simpatías. Mañana podrá ser otra persona que pertenece a otra tendencia de la Iglesia. Lo que sucede es que han personalizado la bronca y presentan a Cipriani como el cuco. Si se llama Pontifica Universidad Católica, ni modo hay un costo por llevar ese nombre. Si quieren salir de esa influencia ideológico-religiosa, se tendría que refundar o crear una nueva universidad sin el membrete de Pontificia Universidad Católica. Y sin el dinero de Riva Aguero, católico practicante.
Si estos profesores "progresistas" son tan buenos, que se vayan a otra casa de estudio que tenga voluntad de apertura y debate. Si son tan buenos será una pérdida para la PUC y ganancia para la nueva casa que los acoja. No puedo aceptar el argumento que hay que desconocer la voluntad del testador para mantener los puestos de trabajo de unos docentes "progresistas". Estos profesores "progresistas" han sabido de toda la vida de la relación con la Iglesia (institución de larga vida y memoria). Que las autoridades "progresistas" de la universidad hayan ido tratando de variar la voluntad del testador con el transcurrir de los años, no quita que en algún momento las autoridades de la Iglesia "no progresista" reclamaran. Y por lo visto (resolución del TC) tienen razón en su reclamo.
En cuanto ejemplos de la pluralidad, me gustaría que me den ejemplos de la facultad de Ciencias Sociales. Lo que me queda claro es que la endogamia (amarre para que se admitan docentes de cierta tendencia) no genera conocimiento y por eso como universidad nos hemos ido estancando.
Miguel E. Santillana
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