Nadie los quiere pero ¿uno de ellos será presidente?

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Si las encuestas son una “fotografía del momento”, Alejando Toledo y Alan García deben estar aterrados por cómo salieron en las publicadas el fin de semana por Ipsos y Datum. Con una desaprobación por encima del 70%, ninguno de los ex presidentes supera los dos dígitos de intención de voto. A Keiko y PPK las encuestas tampoco los favorecen, pues a pesar de ocupar los dos primeros lugares más de la mitad del electorado los desaprueba. ¿Estaremos eligiendo entre los peores?

El antivoto, tantas veces mencionado en otras campañas electorales, parece tener ahora sí un papel decisivo. Al rechazo mayoritario a Keiko Fujimori y Alan García, ahora debemos sumar el de Alejandro Toledo (entre 74% y 77% de desaprobación). En los últimos cuatro años, el líder de Perú Posible ha visto mermada su popularidad debido a las denuncias de enriquecimiento ilícito en su contra. En palabras del legislador andino Alberto Adrianzén, sus constantes mentiras lo hacen ver como un personaje corrupto e irresponsable.

En el segundo lugar de desaprobados aparece Alan García (70% y 71%), quien pese a sus denodados esfuerzos por sacudirse de las investigaciones de la megacomisión, sigue estando asociado a la corrupción y los narcoindultos. Será difícil que se recupere, más aún si su estrategia es aparecer en los medios junto a figuras tan o más criticadas que él mismo.  Gente cercana a este, como Luis Nava o Jorge del Castillo, todavía son investigados por casos de corrupción, como para ennegrecer aún más el panorama del Partido Aprista.
 
De otro lado, los candidatos con mayor intención de voto-Keiko Fujimori y PPK-tienen también un alto porcentaje de desaprobación. En el caso de Fujimori este es del 51% según ambas encuestas, lo que reafirma que la candidata por el fujimorismo no ha logrado convencer a más electores que en su postulación anterior. Algo similar ocurre con PPK, cuya desaprobación va del 48% al 51%. Sin el respaldo de los partidos que lo apoyaron en el 2011 en el llamado “sancochado”, su candidatura pierde fuerza.
 
Aunque la campaña por la presidencia recién empieza, es sintomático que los “punteros” en las encuestas gocen de tan baja popularidad y que, en lugar de tener posibilidades de seguir creciendo, deban lidiar con semejante oposición. Bien harían las encuestadoras en fijarse en las otras candidaturas, abrir el espacio para que los ciudadanos puedan expresar sus preferencias sin una terna preestablecida que, como vemos, no cubre sus expectativas.
 
Del mismo modo, la insipiente reforma política debería servir a este propósito. Reemplazar a las personas por los partidos políticos es vital para cambiar este panorama. No obstante, estando en manos del nacionalismo y el fujimorismo no hay ninguna seguridad de que esto sea así. Al respecto, Adrianzén comenta que el pretendido aumento de firmas para inscribir un partido político va en contra de abrir el sistema a nuevas organizaciones.
 
Predecir si estos mismos candidatos podrán remontar este antivoto es aventurado. Lo que es un hecho es que hasta el momento ningún candidato ha logrado disuadir a sus opositores, ni siquiera ablandar a quienes tienen dudas sobre su actuación política. Confiados en que las elecciones se definen a último momento, ¿no estarán dejando pasar la oportunidad de hacer algo más que solo ocultarse? Las encuestas dicen que la mitad del electorado aún no ha definido su voto y los analistas ya hablan de un nuevo outsider. La historia podría repetirse.

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