La larga espera de los Fonavistas

Los fonavistas que, tras una larga lucha y muchos logros, siguen esperando que se cumpla con las devoluciones de sus aportes.

Dicen que la justicia tarda pero llega; aunque, en un país como el Perú, uno tendría suerte si es que esta llega. Éste caso se podría aplicar al de los fonavistas que, tras una larga lucha y muchos logros, siguen esperando que se cumpla con las devoluciones de sus aportes.

El Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) se crea en 1979 con la finalidad de “satisfacer, en forma progresiva, la necesidad de vivienda de los trabajadores en función de sus ingresos y del grado de desarrollo económico y social del país” conforme al Decreto Ley 22591. De esta manera, los trabajadores afiliados podrían asignar un 1% de sus sueldos que les permita luego comprar una vivienda lo cual iría a un fondo único a cargo del Banco de la Vivienda. Con estos ingresos, el Estado promovió la construcción de viviendas multifamiliares, las cuales fueron sorteadas conforme a los criterios de solidaridad.

Esta norma, no obstante, se modificó y complementó en base a otras leyes y decretos a lo largo de la década de los 90s. El régimen fujimorista decidió usar estos fondos para obras sociales y de saneamiento desvirtuando su propósito original y dejando a muchos contribuyentes sin la oportunidad de alcanzar lo que durante tantos años desearon y les fue prometido. En la práctica, los “aportes”, pues más tenían carácter de obligación, aumentaron considerablemente afectando tanto a los contribuyentes que eran dependientes como a los que eran empleadores. Este nuevo Impuesto Extraordinario de Solidaridad terminó perjudicando sólo a los fonavistas, quienes se vieron engañados por los gobiernos de turno.

El transcurrir de los años y gobiernos sin una solución aparente, motivó la aparición de un movimiento de reclamo que se tornó en movimiento político a nivel nacional, siendo actualmente un partido registrado que tiene como una de sus principales banderas un cambio de la actual Constitución. Un miembro de este movimiento fue quien finalmente demandó ante el Tribunal Constitucional que se exija al Jurado Nacional de Elecciones la realización de un referéndum en el que se vote por la restitución de los fondos, lo cual fue finalmente aprobado bajo criterios de justicia y equidad. Las voces a favor y en contra se alzaron y, mientras los fonavistas postulaban al municipio limeño, el entonces presidente García motivaba una campaña de terror aludiendo que esto perjudicaría a muchos peruanos ya que estos montos, calculados entre 20 mil y 30 mil millones de soles, se usan como fondos del presupuesto nacional y que, para compensar una eventual devolución, tendría que subirse el IGV hasta un 23%, lo que en la actualidad se demostró no fue cierto.

A pesar de las numerosas críticas, durante las elecciones presidenciales del 2011, se concretó el referéndum en el que, por amplia mayoría, se aceptó que se devolvieran los aportes del FONAVI a sus contribuyentes. Las complicaciones, sin embargo, salían a la luz pues se debía calcular los aportes individuales de cada contribuyente. Aún así, el proceso de devolución continuó y la inscripción de fonavistas se dio en el 2012 llegando a empadronarse más de 1’676,173. El pago se estima que se daría a partir de Agosto del presente año priorizándose a los mayores de 65 años, para luego devolver a aquellos entre 55 y 65 años de edad y, finalmente, a los menores de 55 años. Aún hay dudas del método que pretende usar el MEF pues con la fórmula propuesta no llegaría a devolverse todo. La espera y los reclamos han continuado desde entonces y, si bien sabemos que esta devolución es un pago que el Estado no puede hacer de golpe, por lo mismo, la resolución de este conflicto debe darse pronto.

Es hora de cambiar la forma de ver la justicia peruana y exigir, como parte de las múltiples reformas que se vienen dando y se prometen, que ésta se dé prontamente y que se apliquen a la brevedad sus fallos. Es verdad que el hacer bien las cosas puede tomar su tiempo, por lo que esperamos que para cuando los aportes se empiecen a devolver, no sólo se haya cumplido con una demanda justa de la población: también, que se haya aprendido que el Estado no puede abusar de su poder y de la confianza que el pueblo tiene en él. Que éste importante proceso sirva para concluir la larga espera de los fonavistas y sea una oportunidad más de seguir resolviendo los problemas del pasado y de recuperar la confianza en que la justicia y el Estado pueden hacer bien las cosas.

 

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