La culpa la tiene la derecha

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Por: 

Carlos Bedoya

Ya es un hecho. Nos estamos yendo de cara a una situación económica muy preocupante que nada tiene que ver con la década de bonanza que arrancó con todo en el 2005. Y eso va a marcar sin duda la campaña electoral al ritmo de una desaceleración que será bastante más notoria conforme avanza el año.

Estamos creciendo a tasas tan bajas (Dios quiera que lleguemos a 2.5 a fin de año) que no solo no se puede absorber a la nueva masa laboral que se incorpora anualmente, sino que se empieza a generar desempleo de los que ya tenían trabajo. Tal como titula el diario económico de la concentración el 16 de julio: “Desempleados en Lima aumentan en 62 mil en últimos tres meses”, al dar cuenta de que en mayo la economía se expandió apenas 1.22 por ciento.

El detalle está en que hay toda una operación de la maquinaria mediática concentrada de El Comercio y compañía para decirnos que los culpables de esta situación son los conflictos sociales que impiden que la minería siga siendo el motor de la economía, y meten en ese saco a las izquierdas, organizaciones sociales, sindicatos y un largo etc. El objetivo es claro: que los candidatos de la derecha, que representan a mineros y banqueros, o sea PPK, Keiko y Alan sean los que disputen la presidencia en el 2016, como si fueran distintos entre sí, y peor aún, como si representaran una opción distinta – en términos de política económica - a lo que hemos vivido con Humala.

Pero la derecha tiene la culpa del bajón económico. Primero porque el MEF sigue siendo controlado por los tecnócratas de siempre. Cuando Humala le entrega el manejo de la economía a Castilla toda la derecha aplaudió y apoyó a su converso presidente. El MEF hizo lo de siempre. Sin tomar en cuenta las señales de las vacas flacas (caída de los precios de los metales, que disminuye los ingresos del Estado; y la subida del costo del dinero en EEUU, que promueve la salida de capitales), siguió generando superávits fiscales (ahorrando plata) a lo largo de todo el gobierno, en lugar de invertir agresivamente en infraestructura para promover sectores económicos como la agroindustria, la gastronomía, el turismo, los textiles y toda esa riqueza que hay en un país tan bendecido como el nuestro. El MEF solo apostó por el sector minero y de allí que nos encontramos en un callejón aparentemente sin salida.

El gran empresariado peruano, sea por condicionamiento ideológico o por intereses muy concretos (paquetazos), no dijo nada. Y permitió que gente como Luis Castilla, Alonso Segura y toda la tecnocracia de derecha, apliquen las mismas políticas que en el auge, durante el declive.

Cuando Lerner fue premier al inicio del gobierno, este tema estaba en el centro de las preocupaciones, pero su gestión duro muy poco gracias a las intrigas de Castilla que ya se había metido en el bolsillo a Ollanta y Nadine. Y ahora resulta que los responsables se distancian de la pareja presidencial y hacen como si nada tuviera que ver en este lío.

  Publicado en El Diario Uno

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