Internacionalizaciones fallidas

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Por: 

Germán Alarco

Dentro de la perspectiva neoliberal existe la percepción de que todas las transferencias de propiedad de empresas locales hacia grupos extranjeros son positivas, tanto para la firma como para la economía local. Esto no es real, ya que existen muchos casos en que la venta, fusión u absorción no ha beneficiado a los accionistas minoritarios, a los trabajadores, ni al país. Un caso extremo es el de la privatización de AeroPerú que terminó en la quiebra por su accionista extranjero. En SiderPerú, la situación no fue tan dramática pero a lo largo de los años se circunscribió a desarrollar actividades básicamente comerciales, no productivas. En el caso del Grupo Comercial Wong la situación no ha cambiado con el cambio de propiedad; mientras que en el caso de la empresa Atacocha el futuro parece menos promisor que antes, tanto para los accionistas minoritarios, los trabajadores y la economía local.

Atacocha es una minera polimetálica (zinc, plomo y cobre con contenidos de oro y plata). Sus ventas fueron alrededor de US$ 180 millones en 2007 y US$ 100 millones en 2014, con exportaciones equivalentes al 40% de sus ventas; mientras que ahora no exporta. Sus accionistas iniciales eran locales. En 2007 tuvo un valor de mercado total en la Bolsa de Valores de Lima (BVL) de US$ 1,268 millones. A finales de 2014 este fue de solo US$ 100 millones, US$ 689 millones por debajo de lo que pudo ocurrir si su desempeño era igual al promedio de las empresas del sector minero de la BVL. El comprador fue un grupo familiar brasileño diversificado de crecimiento acelerado con 8 refinerías de zinc, razón por la cual ingresó al país comprando el 99.9% de la Refinería de Cajamarquilla. Luego entraría en la Minera Milpo y después en Atacocha. Su desempeño financiero global es mediocre.

Desde su ingreso en Milpo el 2001 hay quejas en la Conasev (hoy SMV). Luego en 2008 el grupo logra el control en Atacocha (inicialmente 69.75%), para luego transferirlo a Milpo con una ganancia para el grupo brasileño por US$ 80 millones. De ahí, poco a poco, se tienden a integrar a operaciones con Milpo, quien mejora sus niveles de producción mientras que Atacocha se rezaga. Se liquidan varios activos mineros, unidades de negocio y se reducen proyectos que generarían caída del patrimonio. Una parte significativa de la producción se vende a Cajamarquilla a la par, según expertos, de una posible subvaluación de ventas y aumento de los cargos de depreciación que perjudicarían a los accionistas minoritarios de Atacocha y al Estado.

Esta es la historia breve de una empresa preocupada por su crecimiento y valorización que luego se convierte en apéndice de otras, donde el objetivo central es contribuir a las finanzas del grupo extranjero y no de la empresa peruana.

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