Amazonía entre incendios, soberanía e insurgencias

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Por: 

Ricardo Soberón Garrido (1)

Además de los más de 70,000 incendios que afectan el bosque del Pantanal de los Estados de Rondonia, Mato Grosso y Pará (Brasil), la Chiquitania boliviana y el cerrado paraguayo, el video de los 20 disidentes de las FARC que vuelven a la lucha armada, configuran un escenario complejo para los países de América del Sur. Le ponen un elemento crítico a los acontecimientos, que puede afectar la estabilidad y la seguridad regionales, con visos de convertirse nuevamente en una amenaza trasnacional de orden global.

El principio de soberanía de las naciones sobre su territorio, es la columna vertebral del Derecho Internacional. Aun así, ha sido objeto de frecuentes violaciones por los poderes establecidos y las potencias mundiales que han dado lugar a guerras y conflictos de diversa naturaleza, antes y después de Westafalia, antes y después de Versalles (1919) y antes y después de la finalización de la Guerra Fría en 1991. Los ocho países amazónicos en mayor o menor medida han construido sus sistemas republicanos –los cuales cumplen ya 200 años- sobre la base de la ocupación paulatina de sus territorios hacia el hinterland amazónico. Esta ocupación se hizo sin importar la pre existencia de diversas culturas y pueblos amazónicos, que tenían miles de años de convivencia con el bosque, afectando sus derechos territoriales y su propia subsistencia, como ocurre en la actualidad en el parque Isiboro Securé en Bolivia, en el caso de los huaorani en el Ecuador, en el caso de las Cinco Cuencas en el Perú, afectados por los derrames del petróleo que se transporta por el Oleoducto.

Sobre la Amazonía, surgen en los años 70 conforme se presentó el Informe Brundtland, “los Límites del Crecimiento”, surgieron discursos a favor de la internacionalización de la Amazonía y su manejo, que inmediatamente fue respondido por el respeto a la soberanía del Brasil y de otros países amazónicos, motivo por el cual se firmó el TLCA en 1978 y luego se convirtió en la OTCA en 1998. Iniciada la Guerra contra las Drogas volvieron las amenazas del creciente interés del Comando Sur de Estados Unidos por la presencia militar para resguardar sus intereses geopolíticos, y el acceso a recursos naturales estratégicos, como lo acreditan diversos documentos referidos a la seguridad de ese país. Ahora con la situación generada por la crisis política y humanitaria en Venezuela y la ruptura parcial de los acuerdos de paz en Colombia, vuelve a surgir la amenaza de conflicto, de inseguridad fronteriza y una posible transnacionalización de la conflictividad regional.

¿Cuáles son las ventajas de una acción concertada multilateral?

A diferencia de lo que viene ocurriendo, lo aconsejable desde una perspectiva sudamericana es una respuesta colectiva regional, en el marco del a OTCA. Mostraría una respuesta efectiva de los países concernidos, más allá de los problemas con el gobierno de Maduro.  Un respeto a los regímenes multilaterales existentes y deslegitima a las voces unilaterales e injerencistas, permite la recepción de asistencia sin condiciones de ningún tipo.

Con ocasión de los incendios producidos, es necesario determinar con certeza sus orígenes y las posibilidades de encontrar responsables directos y los mediatos: la expansión de la agricultura, la práctica de roce y tala durante la estación más seca de los últimos 50 años, son los directos responsables de un alto perjuicio económico y sobre  todo ecológico. Debemos excavar más allá de los discursos y la práctica gubernamental del Presidente Bolsonaro sobre los Pueblos Indígenas brasileros, el ejercicio de sus derechos ancestrales, la realización de actividad agro industrial (palma y soya) y ganadera en sus territorios (con la consiguiente tasa de deforestación), lo que confirmaría el grado de intencionalidad y responsabilidad penal, el manejo irresponsable de la información oficial sobre tasas de deforestación (INPE [2]), para terminar con la negación del problema ocasionado por los incendios.  Luego viene la negativa brasilera de la ayuda de 20 millones por los países miembros del  G7, la aceptación del avión israelí, la negativa a la ayuda canadiense, las diferencias con el presidente Macron.

Las consecuencias

Las implicancias de las acciones individuales no concertadas sobre cómo enfrentar la crisis, adoptada por el Gobierno de Jair Bolsonaro, debilitan en el fondo el ejercicio de una completa soberanía sobre el territorio porque demuestra la incapacidad para controlar el accidente que casualmente es más fuerte en aquellos municipios de la frontera de expansión agrícola y ganadera. Dicho comportamiento, no garantiza detener las consecuencias irreversibles de los incendios en el mediano y largo plazo: muertes y lesiones en miembros de Pueblos Indígenas, contaminación, ruptura del funcionamiento hidrobiológico de la Amazonía, la magnitud de la destrucción de bosque primario, afectación a la flora, fauna y la biodiversidad, destrucción de áreas de conservación. En definitiva, los Gobiernos principalmente afectados, empezando por el brasilero, no toman posición clara sobre los problemas de fondo: la quema y tala provocada por una forma de actividad económica que tendría incluso responsables directos e identificables: es el caso de la organización concertada del “Día del Fuego” por parte de productores, grileiros (usurpadores) y otros actores económicos.

En realidad, con su discurso inmaduro, facilista y caprichoso sobre los asuntos ambientales y climáticos, el presidente Bolsonaro está dando la razón a aquellos que promueven la internacionalización de la Amazonía por la incapacidad de los Estados nacionales para prevenir, impedir y terminar con los incendios, supeditando la sobrevivencia de los bosques amazónicos a sus problemas personales con el Presidente Macron de Francia. Organizaciones como Greenpeace confirman la relación de las políticas estatales, con el origen de los incendios[3], lo cual hace pensar si nos encontramos ante un caso de responsabilidad internacional de un Estado en el que se ocasiona un perjuicio trasnacional ambiental. Por ahora, no hay una salida a la crisis ambiental generada.

[1] Abogado, analista internacional, asesor en el Congreso de la república en asuntos de Pueblos Indígenas

[2] http://queimadas.dgi.inpe.br/queimadas/portal

[3] https://rpp.pe/blog/mongabay/greenpeace-las-dramaticas-imagenes-de-incen...

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