China, América Latina y la “nueva normal”

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Por: 

Humberto Campodónico

La situación económica de China ha entrado a una “nueva normal”, debido al bajo crecimiento global en los últimos años. Por ello, su estilo de crecimiento, basado en el aumento exponencial de las exportaciones industriales al mundo, ya no es sostenible. Así, se plantea que China priorice el crecimiento del consumo en su mercado interno.
 
La “antigua normal” tuvo un extraordinario impacto positivo en el precio de los recursos naturales (minería, petróleo) necesarios para su industrialización: el llamado “super ciclo”. La mayoría de países de América Latina (AL) se benefició de esta situación, lo que redundó en extraordinarias tasas de crecimiento del PBI, aumento del consumo y la inversión, así como la reducción de la pobreza.
 
Pero eso ya acabó (con reciente crisis de bolsa de valores incluida) y ahora es necesaria la “nueva normal”, allá y acá. Para AL esto significa corregir las políticas que todo lo centraron en las ventajas comparativas estáticas pensando que iba a durar décadas y se podía aplicar el “piloto automático”.


 
Todos estos temas se discutieron en una conferencia realizada la semana pasada en Beijing: “Explorando nuevos caminos para el desarrollo: Experiencias de China y América Latina”, organizada por “Iniciativas para el Diálogo de Políticas” de la Universidad de Columbia (Nueva York) y la Universidad de Renmin (Beijing). Asistieron académicos de AL y de China, así como funcionarios de diversas instancias del gobierno chino.

El premio nobel Joseph Stiglitz definió bien el objetivo: para aumentar el entendimiento mutuo entre China y AL se deben formular nuevas reglas que signifiquen ventajas mutuas.
Cierto. En comercio, dice CEPAL que AL exporta sobre todo recursos naturales e importa manufacturas industriales. Entre 80% y 90% de las exportaciones de AL se concentran en 5 o 6 productos. En Inversión Extranjera Directa (IED), AL tiene inversiones mínimas en China, mientras que la IED china en la región es ya la Nº 1 o la Nº 2 y se concentra en petróleo (Venezuela, Ecuador, Perú, Argentina, Colombia, Brasil) y minería (Perú).  En el campo financiero (préstamos a gobiernos y empresas estatales) hay cifras gigantescas, como las de Venezuela, siendo menores en Ecuador, Argentina, Bolivia y, más recientemente, en Brasil.
 
Aquí hay varias claves. China tiene una agenda global. En enero se celebró en Beijing una reunión de China con la Comunidad de Estados de AL y el Caribe (CELAC) y se propusieron ocho ejes de discusión. Ah, qué bien, se podría decir. Pero la cosa no es así, ya que los países de AL tienen agendas superpuestas.
 
La Alianza del Pacífico (AP, Chile, Perú, Colombia, México) prioriza la relación con EEUU y la firma del TPP, impulsado por este. Ojo, en el TPP no está China. Los países del Mercosur tienen una agenda que prioriza la integración regional y el desarrollo de los mercados internos. De su lado, China pone en primer plano la relación con todos sus proveedores y destaca a Brasil, que es la octava economía del mundo.
 
Los participantes de AL coincidieron en que “la pelota está en nuestro campo” y debemos definir una política común. Eso no sucede ahora pues cada cual “tira para su lado” buscando su provecho propio. Tenemos la política de los “rayos de la rueda de la carreta”: los países se conectan con el eje central, pero no hay conexión (o muy poca) de los diferentes rayos entre sí. Eso debe cambiar.
 
En síntesis, no actuamos como un bloque en la CELAC, por problemas de “modelo económico”, lo que es absurdo. ¿No queda claro que entramos a una “nueva normal” donde las cosas ya no pueden ser como antes?
 
Y tampoco tenemos claro a nuestros socios estratégicos ni una visión común del futuro económico y geopolítico. ¿Tiene que ser EEUU, como piensa la AP que sigue a pie juntillas el TPP impulsado por EEUU donde no está China? ¿Y dónde queda la llamada Transición Estratégica que plantea ahora China? ¿Y la Unión Europea? ¿Acaso la solución no va por tener relaciones con todos los países y bloques, más ahora que está cambiando la hegemonía económica?
 
Pongamos como ejemplo el ferrocarril que propone China para unir el Atlántico con el Pacífico. ¿Es bueno o malo, desde el punto de vista económico y ecológico? ¿Y el TPP con sus problemas de patentes, acceso a medicamentos y restricción de Internet? ¿Por qué siempre “reaccionamos” a lo que piden los otros?
 
Finalmente, el gran tema de discusión es ir hacia la diversificación productiva, dejando de lado el eslogan “Perú, país minero”. No hay aquí una posición “antiminera” sino el reconocimiento que el crecimiento sostenible viene de la industria con valor agregado, la información y el conocimiento, de la educación de calidad.
 
La conferencia discutió muchos otros temas, como la destacada importancia de sus empresas estatales en el crecimiento económico, lo que se ha traducido también en una gran capacidad de innovación; la posibilidad o no de que China abra su cuenta de capitales y, también, si su moneda entra a la primera división internacional. Por el lado de AL, José Antonio Ocampo dijo que estamos ya en la “trampa del ingreso medio”, que hay que cambiar la composición del comercio, la IED y, sobre todo, dar paso al apoyo a las tecnologías de la información y del conocimiento hacia la diversificación productiva. Aquí Brasil con el avión Embraer que vende a China ha dado pasos significativos.
 
En el Perú hay que dejar de lado la peregrina idea de que un nuevo ciclo de precios altos está “a la vuelta de la esquina”, por lo que no hay que tocar el modelo. Por el contrario, las grietas que se agrandan cada día nos dicen que esa es la tarea de la hora.

Publicado en el Diario La República, 31 agosto 2015

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