AFP: Si no hay rotación, hay sinecura

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Por: 

Humberto Campodónico

La discusión abierta sobre las graves falencias que atraviesan las AFP nos dice que ya queda claro que el Sistema Privado de Pensiones necesita una reforma de proporciones. Pero la reforma no debe limitarse solo al SPP pues lo que se necesita es un nuevo sistema de pensiones públicas y privadas que contemple pensiones para todos los ciudadanos del Perú, como base de un contrato social solidario (1).
 
Ahora bien, una de las graves falencias (sobre la cual se habla poco) es el tema de la propiedad de las AFP y lo que ello implica para el monto de las pensiones, que es lo que le interesa a los pensionistas. Veamos.
 
En el Perú, los administradores de los fondos de pensiones (FP) son siempre los mismos, a diferencia de otros países donde los administradores cambian cada cierto tiempo. La cuestión es así: en esos países los FP están formados por un número de pensionistas que pertenece a dicho Fondo y ellos eligen a sus representantes (en inglés, “trustees”), quienes deben tener conocimientos y experiencia en los mercados financieros.
 
Estos representantes tienen, entre otras tareas, aquella de escoger, vía concurso, al administrador del FP durante, digamos, los próximos tres años. Las diferentes “empresas administradoras” compiten para lograr la “buena pro” del FP en concurso. Quien gane, administra el FP por (digamos) tres años. Pasado ese periodo, los “trustees” vuelven a someter el FP a un nuevo concurso, que determinará quien es el nuevo administrador. Y así.  
 
En otras palabras, existe una clara diferencia entre el Fondo de Pensiones y la “administradora” (que rota cada cierto tiempo). Aquí eso no sucede, pues ambas se concentran en una misma empresa. Por eso, justamente, el sistema se llama Administradora de Fondos de Pensiones (AFP).
 
Algunos dirán que sí hay cambios porque algunas AFP han desaparecido y han sido reemplazadas por otras, con propietarios distintos. Cierto. Pero ese argumento no va al fondo de la cuestión porque no hay rotación: el nuevo dueño de la AFP sigue siendo el administrador “permanente”.
 
Aquí viene la segunda cuestión. Tal como está el sistema, los fondos son invertidos, en buena medida, en empresas relacionadas con los propietarios de las AFP. Así, por ejemplo, del total de la cartera de las AFP de S/. 115,816 millones, hay S/. 70,741 millones invertidos en el Perú (el 61.1%), mientras que el saldo está en el extranjero.
 
Del total invertido en el Perú por todas las AFP (no ha sido posible contar con la información individual), el 26.6% está invertido en empresas bancarias y financieras locales (Cuadro FP-1215, www.sbs.gob.pe), muchas de las cuales tienen relación con los propietarios de las AFP. Así, el 13.74% del total invertido acá está en empresas relacionadas con el Banco de Crédito (dueño de AFP Prima): Banco de Crédito, BCP-Fideicomiso, Credicorp, Pacífico Peruano Suiza y Alicorp. Hay que añadir que el 29.2% está invertido en bonos del gobierno.
 
¿Está bien que esto sea así? Puede que sí, puede que no. El fondo de la cuestión por criticar aquí es que los dueños de las AFP son siempre los mismos y orientan los fondos tomando en cuenta criterios de rentabilidad que les son propios (dentro de los límites que fija la SBS, claro está, lo que también debe ser materia de análisis).
 
Es por ello que rotación en la administración es clave. Ahora bien, la propuestas de mayor competencia también son importantes (aunque no resuelven el problema de la rotación). Por ese camino transita la propuesta de Credicorp de mayor competencia en la administración de los fondos, permitiendo “entrar” a otras entidades: bancos y cajas rurales y municipales.
 
La falta de competencia ha llevado a situaciones insólitas en el Perú a través del cobro de comisiones. En el 2014, tres AFP (Prima, Integra y Profuturo) tuvieron ingresos por S/. 1,127 millones. Una vez pagados todos sus gastos y el Impuesto a la Renta, la suma de sus Utilidades Netas fue S/. 447 millones, el 40% de su total de ingresos.
 
¿Alguien puede explicar por qué las AFP “tienen” que ganar 447 millones anuales, lo que obtienen de nuestras comisiones, sobre todo si tomamos en cuenta que ya han recuperado varias veces su patrimonio? Solo ellos lo saben y lo hacen porque el % de la comisión es “libre”. A lo que se agrega lo que ya sabemos: que ellos siempre ganan porque nos cobran, aunque nosotros perdamos.
 
Si eso es lo que obtienen con el 10% de comisión, si esta disminuyera, nuestro aporte podría aumentar en esa proporción, con lo cual nuestra pensión sería mayor. Calculen los lectores.
 
Para terminar sobre el tema de la propiedad, agreguemos que ahora invierten el 39% del total del fondo en el extranjero, en distintos fondos y empresas cuya solvencia no es conocida. Por todos esos motivos, las AFP se han convertido en un importante poder fáctico a través de las inversiones de nuestros aportes en distintas empresas, relacionadas o no.
 
Que ello se haga, no es el problema porque esos fondos tienen que invertirse para darle rentabilidad a los futuros pensionistas. Lo criticable es la “permanencia sin rotación” en la propiedad de esos fondos. Como una sinecura sin límite de tiempo porque “el que puede, puede”. ¿No debe terminar, ya, esa canonjía?

Publicado en el Diario La República, 23 de noviembre 2015

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