Accomarca, tras la sentencia, puede terminar en manos de Villa Stein

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Los sobrevivientes y familiares de las víctimas de la matanza de Accomarca esperaron 31 años para que se sentencie a los responsables de la masacre de 69 personas. Después de una larga batalla en los tribunales el 1 de setiembre se dio lectura al fallo, pero queda la sensación que la justicia fue blanda con los responsables.

Telmo Hurtado confesó la autoría de la muerte de al menos 31 personas y su sentencia fue de 23 años de prisión. El relato de los sobrevivientes de cómo fue la masacre es escalofriante. Hoy en día por muchos menos se sentencia a cadena perpetua, sin embargo, en el caso Accomarca no se aplica la nueva legislación y no es de extrañarnos ver libre a Telmo Hurtado en poco tiempo.

Si bien es cierto la sentencia contra los autores directos de la matanza no parece justa en la medida del atroz crimen cometido, al menos queda acreditado que el crimen se perpetró por órdenes superiores y no de la decisión de un individuo y que esa orden provino del Comandante General de la II División de Infantería y fue el Estado Mayor de esa unidad militar, la que desarrolló la planificación de la operación.

La sentencia da cuenta que el crimen se perpetró porque esa era la política institucional del Ejército en Ayacucho el año 1985. La sentencia establece como un hecho acreditado que los autores mediatos con Mori Orso, Gonzales Feria, Delgado Medina, quienes emiten y planifican la orden, y se determina que quienes la ejecutan y por tanto son los autores materiales, son Hurtado, Rivera, Marcañaupa, Chupán, Salas, Venancio y Amaya.

Las características y naturaleza del crimen también le permiten al tribunal señalar que estamos ante una grave violación de los derechos humanos constitutiva de un crimen de lesa humanidad. La sentencia determinó condenar a Wilfredo Mori, Nelson Gonzales Feria y Carlos Delgado Medina a 25 años de pena privativa de libertad, a Juan Rivera Rondón a 24 años, a Telmo Hurtado Hurtado a 23 años, a Francisco Marcañaupa, Daniel Salas Arenas, Vicente Chupán Herrera, Clider Venancio Ramírez y Pedro Amaya Miranda a 10 años.

Lo importante de la sentencia es que marca un precedente en materia de graves violaciones a los derechos humanos, sobre todo de aquellos crímenes perpetrados durante la década de los años ochenta y de esta forma, Accomarca se convierte en el único caso de esa década que cuenta con una sentencia condenatoria.

UN TESTIMONIO

Para quienes no dimensionan lo que fue Accomarca, es bueno recordar un relato de lo vivido contado por una sobreviviente. “Mamá, algo está pasando, le dije. Y al poco rato, tres militares entraron gritando: “¡Asamblea, asamblea!”. Casa por casa, entraban y se llevaban a la gente. Otros no querían ir y los llevaban, empujando, golpeando.

Al ratito vinieron otros militares y le gritaron igualito. Mi mamá me dijo que me quede en la casa cuidando. Yo tenía miedo. “Yo quiero irme contigo”, le rogué. Ella no quiso. Se fue con cuatro de mis hermanitos, uno cargado, otro jalando de la mano. Y como tanto lloraba me dejó con mi hermano Gerardo.

Nos quedamos en la casa, mirando lo que estaba pasando en la pampa. Golpearon a los hombres, a los ancianos, arrastraban a las mujeres bajo un molle y las abusaban. 

En filas los llevaron a la casa del señor César Gamboa. Metieron a hombres, mujeres y niños. Apenas entraron empezó la balacera. Después, bomba se escuchó e incendiaron la casa. Militares los mataron y los quemaron para que no queden evidencias.

Luego, los militares entraron a las casas, buscando si había quedado alguien. Cuando los vimos, salimos corriendo. Mi hermanito escapó para abajo y yo para arriba. Yo corría, volteando a verlo. Primero lo siguieron a él, y lo balearon. Después, los militares fueron tras de mí, me llamaron con su mano. Yo seguí corriendo y comenzaron a balearme. Me tropecé en una piedra y me caí al huaico. Ellos bajaron a buscarme. Yo me escondí en una piedra grande. Por todos lados me buscaban.  Desde allí vi que se llevaban a los niños. A una niña la introdujeron en una casa, ella gritaba desesperada. La balearon y prendieron fuego.

De mi madre hemos encontrado una parte, de la cintura para arriba, y con mi hermanita cargada. Su cabecita al suelo cayó. Al ver todo eso, desesperada, me he desmayado. He perdido a mi madre, Silvestra Lizarbe, a mis cinco hermanos: Edwin, Celestino, Ernestina, Víctor y Gerardo. Yo tenía 12 años. Mis hermanos eran de un año, de 3, de 5, de 7 y de 9 años. Ahora soy la única que queda”. El testimonio fue recogido por el diario La República.

SIGUE PENDIENTE

Sin embargo, el caso aun no está cerrado ante la apelación de los sentenciados. El peligro es que existe un 50% de posibilidades de que la apelación presentada por la defensa de los condenados, entre ellos el teniente EP (r) Telmo Hurtado, puede ser vista por la Sala Penal Permanente que presidida el magistrado Javier Villa Stein. Así es que debemos estar atentos.

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