“Policías inteligentes, no sólo patrulleros inteligentes”

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El crimen organizado va ganando la batalla, penetrando las instituciones del Estado con su poder corruptor y golpeando a la población con sus manifestaciones de violencia con asesinatos, ajustes de cuenta, extorsiones y asaltos con arma en ristre a cualquier hora del día.
 
Frente a ello el Estado ha planteado una débil defensa con un desfile de ministros del Interior, en el que cada uno, a su manera, ha tratado de darle solución a la lucha contra la delincuencia, sin responder a una política planificada de lucha contra la inseguridad y la corrupción, que van de la mano en su ofensiva contra la sociedad.


 
El analista Carlos Tapia considera fundamental la investigación policial para combatir al crimen organizado, que no puede ser combatido mediante una acción policial para disuadir una muchedumbre.
 
Como primer punto sostiene que es necesario fortalecer la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) de la PNP, que ha reemplazado a la Policía de Investigaciones del Perú (PIP).
 
“No se puede sacar militares en cada esquina. La lucha contra el crimen organizado tiene que ser obra de los investigadores policiales y lamentablemente la Dirincri tiene solo 2,800 efectivos cuando en 1988 tenía 17 mil policías que formaban parte de la PIP”, declaró a otramirada.pe.
 
El especialista lamentó que se haya descuidado gravemente la labor de inteligencia en la investigación policial y dijo que se debe incrementar como mínimo a 10 mil el número de policías investigadores para la lucha contra el crimen organizado.
 
Se debe saber quiénes son los cabecillas, buscar e identificar a los miembros de las bandas, hacerles un seguimiento, desarticularlos y capturarlos, y eso es justamente el trabajo de los investigadores de la policía.
    
Las cámaras de video pueden mostrar a los autores del asalto en plena acción, pero la investigación es necesaria para ubicarlos, capturarlos y reprimirlos; por ello la Dirincri ha exigido que el 30 por ciento de los egresados de las escuelas policiales pase a la dirección criminal para ser capacitados en investigación.
 
“Son pocos los policías entrenados e instruidos para labores de investigación. Se requieren policías inteligentes y no patrulleros inteligentes”, señaló Tapia, quien añadió que la principal arma contra este flagelo es la inteligencia, el seguimiento, el acopio y cruce de información entre todas las entidades del Estado.
 
RIESGO
La democracia está en riesgo por el avance del crimen organizado, que es una amenaza real para la sociedad y el desarrollo del país. Ha logrado ingresar al Poder Judicial y ha ganado aliados en el poder político, logrando consolidar su poder económico, que se estima entre el 2% y el 3% del PBI, dinero con el que financia los negocios ilícitos y mantiene un permanente estado de violencia.
 
Un informe de la DEA dando cuenta que el crimen organizado se había infiltrado en la fiscalía encendió las luces de alerta en nuestro país. En mayo de este año, el jefe de la policía antidrogas estadounidense informó a la Fiscalía de la Nación que la copia completa de un expediente reservado acerca de una organización delictiva internacional terminó en manos del propio cabecilla.
 
Las investigaciones realizadas por la propia DEA, en colaboración con la policía peruana, determinaron que el único que podía haber filtrado la información podía ser el fiscal Manuel Rojas del Águila, adjunto de la fiscal Paola Díaz Prieto de la Primera Fiscalía en Criminalidad Organizada, quien tenía a su cargo una investigación contra una poderosa banda de narcotraficantes con nexos internacionales.
 
Rojas fue separado del cargo y es investigado, pero quedó en claro que los tentáculos del crimen organizado habían avanzado hasta llegar al interior de los órganos de control y fiscalización. Si a ello le sumamos la presencia del narcotráfico en la política financiando campañas electorales y tratando de colocar a sus candidatos como autoridades, vemos que el Estado parece indefenso ante el avance de la criminalidad.
 
SE PUEDE TRIPLICAR
Según cifras del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público cada 5 minutos se comete un delito en nuestro país y en los últimos 15 años el nivel de robos se ha quintuplicado. Cifras oficiales del Ministerio Público, revelan que el 2014 se registraron 39,534 denuncias de robos a nivel nacional (7% más respecto a las denuncias registradas en 2013) y las proyecciones indican que si no hay un cambio en la lucha contra la delincuencia, al 2021 el nivel de robos y hurtos se podría triplicar.
 
En un reciente evento con la participación de la Corte Superior de Lima, Ciudad Nuestra y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), se concluyó en la necesidad de depurar las instituciones de la justicia penal y desarrollar controles internos efectivos, pues las organizaciones criminales prosperan con el apoyo de malos policías, fiscales, jueces y agentes penitenciarios.
 
Se recomienda repotenciar la inteligencia y la investigación policial, proporcionándoles herramientas para escuchas legales, laboratorios y peritos forenses; además de facultar a la UIF a levantar el secreto bancario y tributario de sus investigados.
 
La inacción del gobierno ha permitido que crezca la ofensiva del crimen organizado, que no sólo toma las calles con su ola de violencia, sino que se instala en las instituciones del Estado y se da el lujo de colocar candidatos para las próximas elecciones. Mucho cuidado.
 

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