¿Sube, sube PPK?

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Al inicio del segundo año de gobierno, el presidente Pedro Pablo Kuczynski tiene una aprobación de casi 26%, una cifra tan baja solo cercana a la de Alejandro Toledo que al concluir sus primeros 365 días de gestión alcanzaba un cuestionable 17% de aceptación entre los peruanos. 

Lejos están las cifras de más de 50% que PPK reflejaba cuando los ejercicios en Palacio y los bailes jocosos bastaban para que la población expresara su confianza en un gobierno que iniciaba luego de una jornada electoral difícil y conflictiva. 

Pero los gestos a la tribuna se terminaron por gastar. No bastaron para hacer frente a situaciones que empezaron a debilitar a un gobierno que rápidamente dejó de ser “de lujo”, ministros que no dieron la talla, una mayoría fujimorista que aprovechó el mínimo error para caerle encima y un caso de corrupción como “Lava Jato” que amenazó las estructuras del mismo gobierno. Solo con el “Niño Costero” pareció existir un escenario de aparente calma que apaciguó a la oposición, sin embargo, el efecto político de la reconstrucción no fue aprovechado por el régimen y nuevos hechos colocaron a PPK y a su gabinete contra las cuerdas.

Mientras el fujimorismo fustigaba a un débil PPK, los maestros en diversas zonas del Perú iniciaban una protesta que hasta hoy le cuesta resolver al gobierno, el ministro de Economía tuvo que dejar el gabinete luego de haber sido acusado por el ex contralor, Edgar Alarcón, de presionarlo para que la adenda del aeropuerto de Chinchero no sea observada. La mayoría congresal vio aquí una oportunidad para debilitar aún más al gobierno. 

Thorne dejó el MEF y en su alejamiento acusaba al régimen de no tomar las medidas adecuadas para enfrentar el estancamiento económico, Keiko Fujimori seguía presionando con su bancada y los conflictos sociales crecían con una incapacidad única de reflejos. 

El “diálogo” y el cogobierno 
Antes del 28 de julio se empezó a especular con los cambios ministeriales, además PPK usaba la carta del indulto al líder fujimorista como una ofrenda de paz con Fuerza Popular aunque el sector “anti” que llevó a Kuczynski al gobierno con sus votos amenazara con tomar cuentas. 

Keiko Fujimori, fiel a su capacidad de inventarse roles, apareció como conciliadora, propuso un diálogo con intermediarios. PPK respondió, aparentemente firme. Semanas después sus principales propuestas en el mensaje presidencial eran resultado del diálogo bipartito. 

El mismo presidente del Consejo de Ministros Fernando Zavala, confirmó que los mensajes dados por el mandatario ante la Representación Nacional, respondían a esa reunión en Palacio de Gobierno. Pero ¿a qué precio?, ¿cuál es el costo de llevar hasta el quinto año un gobierno que nació débil? 

Gilbert Violeta, congresista oficialista y fundador de Peruanos Por el Kambio ha dicho que el gobierno, con sus enroques ministeriales, está lejos de una política propia del oficialismo. Violeta, ferviente defensor de los “ppkausas”, considera que los miembros del partido están, desde hace tiempo, lejos de Palacio. 

“No voy a personalizar los cambios en Fernando Zavala. Como partido político creemos que sí debe haber cambios ministeriales, creemos que esos cambios no solo deben hacerse en relación al tema de personas, sino cambios ministeriales que supongan también cambios de la dirección política y de la conducción de las políticas públicas del país, en sectores específicos”, señaló en declaraciones a un programa radial. 

¿Los cambios en la dirección política apuntan a un alejamiento de la nueva alianza -no tácita- con el fujimorismo? Difícil, más aún cuando las ideas económicas tanto del fujimorismo como de PPK-Zavala van en la misma línea. 
Difícil, cuando los efectos del aluvión “Lava Jato” deben encontrar a los protagonistas de las denuncias, fuertemente anclados a un poder político que les permita tener algún pacto de impunidad, si es que no quieren terminar como Alejandro Toledo (fugado) y la pareja Ollanta Humala – Nadine Heredia (presos). 

Difícil, cuando los gremios perfilan sus protestas buscando que el gobierno cumpla la deuda social que tiene años sin ser satisfecha, y cuando al frente los ministros tienen actitudes erráticas y declaraciones incendiarias en vez de conciliadoras. Difícil que suba, suba PPK. 

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