¿Estamos blindados?

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Hace uno días, la Cámara de Comercio de Lima (CCL) publicó sus últimas proyecciones de las principales variables económicas del país.

De acuerdo al informe de la CCL, la pobreza monetaria1 en el país habría aumentado en 1.6 puntos porcentuales, con lo cual pasaría de un 36.2%  de la población en 2008 a 37.8% en 2009.
En el infodiario ¿Y la pobreza en 2009?  llamamos la atención de este previsible escenario. Al respecto, queda claro que el detonante de este resultado fue la crisis internacional, lo que nos permite hacer algunas reflexiones con respecto a este capítulo económico, que desnuda las falencias del actual modelo de desarrollo económico aplicado en el país.
En primer lugar, si bien la economía nacional viene de capítulos permanentes de crecimiento económico -que fue uno de los factores determinantes en la reducción de la pobreza de años previos- lo cierto es que las tasas de crecimiento de 8.8% y 9.8% de 2007 y 2008 respectivamente fueron artificiales e insostenibles en el tiempo. Sacar conclusiones positivas con respecto al crecimiento económico de un país solo en base a su tasa de crecimiento anual y no en su sostenibilidad en el mediano y largo plazo es un error.
La dinámica económica del país se basa en un modelo primario-minero-exportador que deja de lado el fortalecimiento y desarrollo del mercado interno (para muestra tenemos el caso del Proyecto del Gas de Camisea que privilegia la exportación sobre el abastecimiento energético interno del país). Este patrón de crecimiento genera una alta dependencia económica con respecto a la evolución del precio de los minerales, que a la postre termina afectando a la población más débil: los pobres.
En segundo lugar, en el infodiario ¿Y la seguridad alimentaria del país?, abordamos la problemática de la vulnerabilidad alimentaria del país identificando al sector externo como su principal determinante y que en última instancia ante la presencia de un shock en el precio internacional de los alimentos, conlleva a efectos directos en el déficit calórico de las familias peruanas.
En resumen, el país como toda economía pequeña y abierta es vulnerable a shocks externos -tal como lo muestra el posible repunte de la pobreza en 2009- por lo cual resulta urgente revertir esta situación.
Un crecimiento económico sostenible que venga acompañado de una reducción de la pobreza2 y del déficit calórico pasa por la promoción y fortalecimiento del mercado interno sin que esto signifique dejar de lado al sector externo, sino buscando una mutua complementariedad. Este impulso del mercado local debe tener como base una lógica inclusiva y redistributiva con nuestros hermanos del interior del país. Porque, finalmente, ¿de qué nos sirve crecer 8.8% o 9.8% si se incrementa el déficit calórico en las familias peruanas y si cada mes se mantiene el elevado número de conflictos sociales en el interior del país? Continúa el debate.
 

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